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Nuevas lentes intraoculares
Para ver como antes. |
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Son acomodativas y permiten recuperar la visión de la adolescencia. Se implantan en pocos minutos, pero deben ser
indicadas por un cirujano oftalmólogo.
Se dice que el emperador Nerón trataba de compensar su miopía mirando a través una piedra preciosa tallada. El recurso era ingenioso para una época en que las lentes no existían, pero desde entonces el auxilio de la ciencia a quienes padecen disturbios de la visión ha sido constante y cada vez más eficaz.
Un ejemplo son los problemas visuales que trae la madurez. Las primeras estructuras responsables del enfoque de las imágenes en el ojo son el cristalino y un grupo de músculos llamados “ciliares”. El proceso de enfoque se llama acomodación: cuando se mira un objeto desde variadas distancias, el cristalino cambia de forma espontáneamente.
La edad reduce la capacidad de acomodación y por lo tanto se hace necesario el uso de anteojos. Cuando el envejecimiento del cristalino natural no sólo entorpece el proceso de acomodación sino que, además, pierde parte de su transparencia, estamos en presencia de cataratas y es necesario sustituirlo por un cristalino artificial (IOL).
Los IOL empezaron a ser desarrollados a fines de la Segunda Guerra Mundial, cuando se comprobó que pilotos derribados o accidentados con lesiones oculares provocadas por astillas de sus cabinas, no sufrían complicaciones esperables. Así se descubrió que el plástico transparente involucrado, polimetil metacrilato (PMMA), es inerte y su presencia no afecta a la fisiología ocular. Germinó entonces la idea de fabricar, con ese material, cristalinos de reemplazo, lo que revolucionó el tratamiento de, por ejemplo, las cataratas.
Hoy hay lentes premium intraoculares que quitan las aberraciones ópticas, con lo que se consigue una visión lejana parecida a la de los 19 años. Otras corrigen el astigmatismo. Otras, multifocales, otorgan buena visión tanto lejana como cercana. Estas IOL son “fáquicas”, es decir, que reemplazan al cristalino o se superponen a él. Están elaboradas con materiales y geometrías que no les permiten modificar su forma dentro del ojo, por lo tanto los pacientes que las reciben, ulteriormente deben complementar su visión con anteojos.
El adelanto más reciente es el configurado por la lente intraocular acomodativa (IOL pseudofáquica), que reemplaza al cristalino. Se instala en el ojo mediante un ínfimo acto quirúrgico (aproximadamente 15 minutos) y permite al paciente enfocar desde diferentes distancias, tal como ocurre con las personas normales jóvenes, sin necesidad de anteojos.
Las nuevas lentes tienen indicaciones precisas (una de ellas, las cataratas) que sólo el cirujano oftalmólogo puede discernir. La excelente performance de las intraoculares acomodativas no invalida las demás opciones IOL, alguna de las cuales se adapta seguramente y con precisión a los problemas visuales de cada paciente. Del mismo modo, una lente –aun la más avanzada- que resuelve felizmente un caso, podría perjudicar a otro.
Esta nota ha sido orientada y supervisada por el cirujano oftalmólogo Dr. Ricardo Alberto Masini (MN 81168), miembro del Concejo Argentino de Oftalmología y de la Sociedad Argentina de Oftalmología.
mas info: www.ricardomasini.com.ar |
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