¿Qué vende un agente de prensa?
Al analizar las diferencias entre Publicidad y Prensa hemos
visto que los espacios publicitarios pueden ser comprados
como una mercancía o un servicio cualquiera. El anunciante
adquiere un lugar para poner su aviso, bien definido en cuanto
a contenido, fechas de difusión, extensión,
ubicación y frecuencia. Hemos visto también
que no ocurre lo mismo con la Gestión de Prensa: los
medios pueden complacer al agente o ignorar sus pedidos. Si
acceden, pueden publicar lo solicitado cuándo, dónde
y en la forma que elijan. Ante tanta incertidumbre, pareciera
que cualquier empresa mediana podría encargar a un
empleado enviar información a los medios, como quien
tira anzuelos al río en busca de pique. Quienes hacen
eso cosechan, generalmente, resultados pobres.
En
efecto, el periodista sabe que determinado agente de prensa
habla su mismo lenguaje y conoce sus necesidades profesionales.
No confiará en otro hasta que, con el tiempo, demuestre
su idoneidad. Un buen relacionista jamás difundirá
una noticia inexacta, “envenenada” o groseramente
exagerada. Aunque su actividad es pagada por un cliente, el
campo en el que siembra es el espacio periodístico.
Sabe bien que un error de conducta en ese aspecto podría
dejarlo fuera de juego. He aquí, entonces, la primera
virtud que “vende” un relacionista: su buen dialogo
con los comunicadores.
Desde
luego, esa confianza se construye a través de un largo
conocimiento previo, abonado por impecables operaciones que
enriquecen al medio en su faz informativa. En base a esa relación
profesional cultivada durante años, de acuerdo con
la naturaleza de la noticia que se le pide difundir, y tras
computar resultados históricos de gestiones similares,
el agente puede estimar qué proporción tendrá
de respuestas positivas en cada operación, y es difícil
que se equivoque. Asimismo, la idoneidad del relacionista
para satisfacer simultáneamente las necesidades del
medio y las aspiraciones de su cliente, termina por hacerse
conocida, lo que consolida y tiende a ampliar su cartera de
clientes. En consecuencia, otra virtud que “vende”
el relacionista es su trayectoria confiable.
Algunos
usuarios nuevos de servicios de Prensa, acostumbrados a evaluaciones
acotadas y mensurables, tienden a solicitar a sus agentes
compromisos minuciosos de respuesta. En base a las virtudes
más arriba citadas, el relacionista de Prensa puede
garantizar resultados tanto como pueden hacerlo un médico,
un domador, un creativo publicitario o un director técnico
de fútbol, por sólo mencionar unas pocas profesiones
cuyo éxito depende tanto de la habilidad y el talento
como de factores externos menos previsibles.
Eduardo Guibourg |